miércoles, 14 de julio de 2010

La mujer que esperaba de Andrei Makine

"Una mujer tan intensamente destinada a la felicidad (siquiera a una felicidad puramente física, si, a un simple bienestar carnal) y que elige, con aparente despreocupación, la soledad, la fidelidad para con un ausente, el rechazo a amar". El protagonista escribió esta frase "en ese momento singular en que creemos haber llegado a conocer a la otra persona (a esa mujer, a Vera). Antes impera la curiosidad, la adivinación, la sed de confesarse cosas. El deseo del otro." Pero como explica el protagonista-narrador de La mujer que esperaba luego uno cree haber despejado ese misterio que supone el otro, "su cuerpo se reduce a una mecánica carnal" y el otro se convierte en esa idea que hemos creado, ya no es un ser vivo. Y eso le sucede al protagonista de esta maravillosa novela, cree haber descubierto a Vera, la mujer que espera al amante ausente durante veinte años, pero realmente no ha entendido nada.

Rusia 1975, Breznev en el poder. Un joven estudiante asiduo a los círculos disidentes de Leningrado recibe el encargo de realizar un trabajo sobre las tradiciones de las poblaciones del Mar Blanco, aldeas sumidas entre el abandono y el olvido, llenas de viudas de hombres que murieron en la Guerra o en los Gulags. Allí tropieza con Vera, una atractiva mujer que sigue esperando el regreso de su amor que partió a la batalla hace veinte años. Una mujer que ha sacrificado, a los ojos del narrador, su juventud, su vida y  su capacidad de amar, y que vive cuidando a las ancianas solitarias de la zona. 


"Durante aquellos días de septiembre, en un pueblo situado en medio de los bosques que se extienden hasta el mar Blanco, probablemente anoté expresiones de ese tipo (...)" Se explica el narrador cuando comienza la novela. "En aquel entonces (tenía veintiséis años), dichas conclusiones se me antojaban de una gran perspicacia. Experimentaba el grato orgullo de haber adivinado la vida oculta de una mujer que tenía la edad de mi madre, de haber formulado su destino en unas cuantas frases bien construidas."
Andrei Makine (Krasnoyarsk-Rusia- 1957) vive desde hace veinte años en Francia y escribe en francés aunque sobre Rusia y los rusos. Makine aprendió francés a los cinco años gracias a su abuela y en un momento de su vida decidió marcharse de su país para viajar a Francia donde desempeñó diversos oficios y malvivió intentando que le publicaran. Hasta que con El testamento francés consiguió el Goncourt y el Médicis y se conviritó en una de las promesas de las letras francesas. No le gusta explicar sus obras "Una novela no es un ensayo filosófico. Su fuerza es que uno puede adherirse a ella, identificarse con su trama o sus personajes sin necesidad de comprender. Es más, casi siempre la comprensión es inútil. Comprender significa convertir las cosas en un esquema, en un esqueleto. Todos los comportamientos pueden explicarse, usted nació en tal sitio, sus padres eran de tal manera, conoció ese tipo de problemas y, claro, todo eso explica lo que hoy es usted. ¡Es falso y, sobre todo, es inútil! Usted es distinto de los demás por razones incomprensibles. Cuantas más capas levantamos para acercarnos al misterio humano, cuanto más nos acercamos a su alma, más se aleja esta".
 
Black Arrow Nivel 8 12/12/09